El Tantra y el sexo anal (Adhorata)

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El primer artículo de nuestro colaborador Ignasi Tebé:

Aunque muchas veces en occidente el sexo anal todavía se ve como algo prohibido, pecaminoso, sucio, peligroso, antinatural, doloroso, solo para gays… el sexo anal desde la más remota antigüedad, especialmente en oriente y en el Tantra, siempre fue considerado como algo muy sagrado.

La Madre Naturaleza hizo que la zona anal fuera increíblemente rica en terminaciones nerviosas (más de 5000), listas para proporcionarnos placer, que el punto sagrado del hombre (su glándula prostática o punto G según unos o P según otros) sólo fuera accesible a través del ano, que la magia de la energía sexual física, psíquica y vibracional esté en la base de la columna vertebral (coxis-zona sacra), que a través del ano se puedan sanar muchos traumas sexuales y que, en este punto sagrado, confluyeran nuestros dos sistemas nerviosos (simpático y parasimpático).

Esta manifestación natural de nuestra zona anal (hasta ahora tabú) ha llevado, tanto al yoga y sus múltiples variantes (ejercicios como el Mulabandha, Asvini Mudra o Tada Mudra, relacionados con el ano, sus músculos, esfínteres y energías) como a otras disciplinas, a considerar el ano y el recto no sólo como placenteros sino también como ocultadores de las energías más sagradas, como es el caso de la energía Kundalini que duerme entre la pared del recto y la última vértebra.

Nuestro chakra base o Muladhara es el que nos conecta con lo original y vital, con la tierra, con los instintos primarios (supervivencia, alimento, reproducción y sexo, descanso y por lo tanto con la vida), nos conecta con nuestra parte más salvaje y tribal y, está situado en la zona del perineo, desde los genitales al ano.
En el Tantra, nunca se ha marginado este tipo de relación sexual, sino que más bien se la ha considerado para iniciados avanzados.

Es por todo ello que un/a buen/a amante deberá saber cómo proporcionar placeres inéditos a sus parejas sabiendo cómo tratar adecuada y respetuosamente esta zona, no sólo en el plano puramente físico (sumamente placentero), sino también en el plano psíquico y espiritual, despertando energías, elevando la consciencia y llevando a la pareja al éxtasis.

Si sólo en el plano físico el ano ya requiere de un ritual preparatorio especial: higiene, lubricante, masaje relajante, besos, lengua, suave apertura con los dedos, juguetes… en el tantra, cuando se conocen las actitudes esenciales de respeto y honra (dador/a) y de rendición y entrega (receptor/a) y además se sabe qué maravillosa energía se está moviendo, el sexo anal alcanza la categoría de ritual (Adhorata) y deja de ser lo que era para ser un acto de amor que nos permite unir la tierra, el sexo, el placer… con el cielo, el alma, el éxtasis.

Visto así, el sexo anal, no sólo es natural y placentero sino que también alcanza la categoría de mágico, sanador, sagrado y divino, por ello debería ser visto por todos, hombres y mujeres, como otra forma hermosa de hacer el amor.
Ellas pueden hacernos el sexo anal con su boca, lengua, dedos, con objetos, frutos, hortalizas… o con juguetes… y para las más lanzadas, con un arnés adecuado. Nosotros, además, disponemos de nuestro Lingam (pene-vara de luz) para iluminar y consagrar con nuestro amor y semen sus entrañas y así ayudarlas a despertar su consciencia, elevar su energía sagrada y entrar en armonía con el Universo, con el Todo.

Luz, curvas, amor… sexo sagrado… Todo.

Con todo mi amor
Ignasi

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